Cuando te conocí iba cargando heridas que no sabía que tenía o, mejor dicho, no quería ver que las tenía, con el alma cansada y el cuerpo desconectado, que solo me pedía paz. Me acompañaste en este camino de transformación y sanación, no estuve sola en ningún momento. Tu presencia amorosa, tu sabiduría y tu entrega me sostuvo y me guio a ver mis sombras sin juicio alguno, a abrazar mis miedos con compasión y sanar esas heridas que llevaba demasiado tiempo calladas.
Cada práctica contigo, desde las clases de yoga, las meditaciones, el Mindfulness, los retiros y la psicorespiración, son un regalo para mi alma. Me he reconectado con mi voz interior, mi cuerpo ha dejado de ser mi enemigo. Aprendí que sí duele crecer y dejar todo lo que conoces atrás, pero, sanar es posible. Que no hay luz sin oscuridad, y que el amor de verdad empieza por una misma. Cada experiencia contigo me devuelve un pedacito de mí y cada sesión es un bálsamo de paz para mi alma.
Así que, Gracias, Gracias, Gracias, por sostenerme, por creer en mí incluso cuando yo no lo hacía. Gracias por tu luz, por tu entrega, por estar a mi lado en cada paso. Hoy miro atrás y veo el camino recorrido, me siento más libre, más consciente y profundamente agradecida.
Para aquellos y aquellas que no saben si dar el paso y tienen miedo, solo puedo decirles que, detrás de la puerta del miedo se halla la magia y que mejor que estar acompañados o acompañadas por tan maravilloso ser de luz.
Gracias infinitas Estefa.